Fue inmejorable, en seguida vi una abubilla (que se supone que es estival pero cada vez hay más residentes), miré hacia arriba y vi un águila, que aunque estaba un poco lejos, por el tamaño y la forma de volar solo podía ser real o imperial, aunque me decanto por un juvenil de imperial, ya que se ve, no se si porque sea de ese color realmente o por algún efecto de luz, de un marrón anaranjado típico de estos ejemplares.Cuando se alejó vi una corneja negra, que allí solo se ven 4 o 5 veces al año. Por encima de ella pasó volando otra rapaz, en este caso puedo afirmar con seguridad que era un ratonero, estaba bastante lejos, pero con la ayuda de mis prismáticos pude verlo perfectamente. Pocos minutos después escuché una chova, que atacó al ratonero y, cuando consiguió que este se fuera, se posó en el mismo lugar donde estaba, acto seguido apareció otra chova que revoloteó por encima de la anterior y se paró a su lado, seguramente se trataba de la pareja que este verano ha criado cerca de esa zona. Me estaba alejando cuando las volví a escuchar, volví la cabeza y vi que se habían posado en la casa hundida donde habían criado el año anterior. Tras echarles algunas fotos, me fui y las dejé tranquilas.
Pero lo mejor estaba por llegar, cuando volvía hacia Albacete vi un águila real. Le estaba diciendo a mi madre que parara el coche cuando vi que bajaba las patas, saqué rápidamente la cámara, pero no me dio tiempo de captar el momento. No pudo atrapar a su presa, así que se posó sobre un matorral. Pocos segundos después otro águila apareció sobrevolando el cerro y se posó junto a la anterior. Descansaron durante algo menos de un minuto y de nuevo echaron a volar. Estuvieron planeando durante largo rato, de vez en cuando las perdía de vista, pero pronto las volvía a encontrar.
Son impresionantes, al verlas así volví a recordar por que fue esta ave la que me terminó de convencer para hacerme ornitóloga, cuando ves una de estas aves tan de cerca no eres capaz de olvidarlo, es una sensación inigualable y que hace que cada vez que la recuerdes quieras saber más sobre ellas. Además fue una de estas dos águilas la que me inició en este mundo que es el de las aves, cuando pasó sobre el coche, bastante cerca de donde ayer las vi, a apenas 2 metros de altura y fue bajando hasta cazar un conejo a poco más de 7 metros de la carretera. Viendo las fotos me he dado cuenta de que la otra no era la pareja de la que acabo de mencionar, sino que se trataba de un subadulto, lo que me incita a pensar que la otra probablemente haya muerto. También me llamó mucho la atención verlas porque unas horas antes había comentado con mi madre que era raro no haberlas visto desde noviembre.

Aunque yo pensaba que ese día no podía ser mejor, nada es imposible tratándose de naturaleza y, llegando a la base aérea vi otra rapaz, esta más pequeña. Al principio pensé que era un cernícalo, ya que esa zona forma parte del territorio de una pareja de esta especie y no es raro observarlos por allí, pero conforme el coche se iba acercando a donde esta rapaz estaba revoloteando pude ver que no se trataba de un cernícalo, sino de un esmerejón, el segundo que había visto este invierno, y el primero que veía en esa zona.
En conclusión, he empezado el año dejando el listón muy alto y me va a costar tener una jornada más productiva que esta, aunque nunca se sabe. ¿Qué sorpresas me deparará la naturaleza en 2016?









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