sábado, 10 de octubre de 2015

Letur

Los días 29 y 30 de agosto David, Diana y Carolina me invitaron a Letur. En estos días vimos muchas especies y lo pasé genial.


El sábado llegamos por la mañana e hicimos una ruta, durante la que vimos y oímos currucas, carboneros, fringílidos...Cuando terminamos la ruta, en el pueblo, vimos un águila calzada. Comimos allí y por la tarde, después de descansar un rato, David nos llevó a Diana y a mi a hacer otra ruta, durante la que vimos un águila culebrera, ruiseñor bastardo, carboneros y jilgueros entre otras especies. Por la noche, cuando nos íbamos a acostar, escuchamos un pollo de búho real en el mirador de su casa. Nos acercamos y llegamos a estar a 5 o 6 metro de él, aunque por la falta de luz no pude hacerle ninguna foto. También pudimos disfrutar durante esa noche de una superluna, un fenómeno astronómico que no ocurría desde hace casi cien años y que en 2015 ha ocurrido dos veces.


El domingo nos levantamos a las 6.45 para intentar fotografiar unas oropéndolas que David había observado en una higuwera cerca del lugar donde la noche anterior habíamos visto el búho. Diana y yo nos sentamos con la red de camuflaje por encima para esperarlas. Durante los primeros tres cuartos de horas escuchamos gran cantidad de aves (un búho real, carboneros, oropéndolas, jilgueros...) y una bandada de palomas nos pasó por encima varias veces, pero no vimos ninguna en la higuera o cerca de ella. Diana se quedó dormida y yo estaba desesperada, cuando la campana sonó pensé que si no aparecía ningún ave pronto nos íbamos y, justo en ese momento, una rapaz se posó en la higuera, era un gavilán, una hembra. Con la emoción del momento, encendí la cámara inmediatamente, y con el sonido que hace el gavilán se asustó y salió volando. Poco después una juguetona ardilla estuvo correteando y un carbonero se posó en un árbol cercano donde no lo podía fotografiar. También había un colirrojo tizón alrededor de nosotras, pero que tampoco pude fotografiar.

Pasada una hora y media desde el inicio de la sesión salimos del hide y fuimos con Carolina a coger moras y, ya de paso, hacer algunas fotografías. Vimos varias currucas capirotadas, una tarabilla, currucas cabecinegras, verdecillos y jilguero, entre otras aves. Tras este paseo volvimos a Albacete.

Fue un fin de semana fantástico, a pesar del fracaso del intento de fotografiar oropéndolas.













Una semana en la Cañada Molina

La última semana de agosto la pasé en mi aldea. Tuve bastante suerte y vi varias aves raras, supongo que sería un regalo de cumpleaños que la naturaleza me tenía preparado.

El domingo por la tarde, al llegar, ayudé a varear unos almendros a mi madre y mis abuelos y, durante un rato, me escapé y pude encontrar junto a un linde varias egagrópilas que no supe identificar con seguridad, aunque probablemente sean de aguilucho cenizo, ya que lo he observado en esa zona. También pude ver una mantis que se dejó fotografiar pacientemente. Al anochecer bajó un bando de unos 20 trigueros a un dormidero y, al volver, salieron volando cinco alcaravanes a nuestro paso.

El lunes hizo bastante viento, lo que propició el avistamiento de varias rapaces. Por la mañana salí a dar un paseo y me sorprendió un grupo de 8 milanos negros, cuando estaba terminando el paseo vi tres buitres leonados peinando la zona, seguramente en busca de cadáveres. Mientras estaba observando los buitres vi otra rapaz que volaba en la distancia: un águila real, que no había visto desde el inicio del verano. Por la tarde tuve la suerte de una breve visita de un halcón peregrino que no había visto desde el invierno anterior, al que tuve la suerte de tener a unos pocos metro antes de que me viera. A parte de todas estas rapaces también pude observar una collalba negra, el primer colirrojo tizón de este año, un alcaudón real en su posadero y ocho perdices, seguramente una pareja con seis pollos que he estado observando a lo largo del verano.

El martes vi de nuevo al halcón, esta vez un poco más lejos. A parte de esta rapaz, no tuve ninguna observación relevante, aunque a lo largo del día pude ver gran cantidad de especies como collalba rubia, gorrión común y cogujada montesina, entre otras.

El miércoles por la mañana fui de nuevo a varear. En un paseo que di por la tarde tuve la suerte de ver un papamoscas gris albino. También pude observar al alcaudón real en el mismo posadero que el lunes, una pareja de abubillas con dos pollos, collalbas rubias, tres tórtolas europeas y varias cogujadas montesinas, de las cuales me llamó la atención que un juvenil y uno de sus padres me dejaron acercarme a apenas cuatro metros de ellos.

El jueves por la mañana me llevé una grata sorpresa cuando, durante un paseo me senté en el suelo y se me acercó un macho joven de collalba rubia a unos 5 metros. Ya lo había visto en varias ocasiones y esta vez pude observar como cazaba una mosca y una pelea territorial entre este y una hembra adulta. Cuando me iba a ir vi un cernícalo vulgar posado en un almendro, me acerqué poco a poco y llegué a estar a unos 30 metros de él. Aparté la mirada durante unos segundos y cuando volví a mirar el almendro el cernícalo no estaba. En su lugar estaba una hembra de su misma especie, seguramente su pareja, que se posó en el árbol de al lado. Esta me dejó acercarme 15 metros más, por lo que pude hacerle algunas fotografías. Por la tarde vi al alcaudón por tercera vez en el mismo posadero.
El viernes fue mi cumpleaños, que comencé madrugando para fotografiar unas golondrinas que se posan todas las mañanas frente a la ventana de la habitación. No tuve mucha suerte, ya que la luz era muy mala y se fueron antes del amanecer. Pasé el día pajareando y vareando algunos almendros. Este día también encontré varias egagrópilas, dos de águila real, una de cernícalo y dos de mochuelo, en el mismo lugar en el que el día anterior había visto los cernícalos. Pude ver una curruca rabilarga, dos gangas ibéricas y un bando de vencejos en migración entre otras especies.

Os dejo a continuación varias fotografías que hice durante la semana.