domingo, 12 de julio de 2015

De "guía ornitológica" por mi aldea

El sábado vinieron a pasar un día en mi aldea Diana, David y Carolina, por lo que le enseñé algunos de los mejores lugares para avistar aves y otros animales de la zona. Salimos de Albacete a las ocho y media, por lo que llegamos antes de que hiciera calor y tuvimos tiempo para ir a más sitios de los que pensaba.

El primer lugar al que fuimos fue una cantera, pero paramos a mitad de camino para ver unas galerías que llegan al trasvase Tajo-Segura, a las que no es posible acceder debido a que en la entrada pusieron unas rejas con la finalidad de evitar posibles accidentes. Al llegar a la mencionada cantera nos pusimos a buscar a una pareja de búho real que cría allí, mientras nos acompañaban unas currucas rabilargas. David encontró varios posaderos con excrementos e incluso egagrópilas. Cuando menos nos lo esperábamos de una grieta a la sombra salió una enorme rapaz silenciosa y veloz que se posó frente a nosotros, era un búho real. A los pocos segundos echó a volar y se alejó hasta que desapareció de nuestra vista. Mientras tanto, del mismo lugar del que había salido apareció otro que voló en la misma dirección que el anterior. Tras verlos comprendimos la causa de que llamaran al búho real "el gran duque", era un ave majestuosa, con un plumaje bellísimo y un tamaño impresionante, que alguien que nunca lo halla visto jamás podría imaginarse.

Tras contemplar esa maravilla de la naturaleza continuamos hacia una cueva que se ha utilizado desde hace décadas para encerrar al ganado. Allí pudimos encontrar algunas plumas de cernícalo y de chova piquirroja. También encontramos algunos excrementos de murciélago, por lo que deducimos que deben pasar allí alguna época del año, ya sea el invierno o el verano.

Desde allí fuimos al dormidero de gangas que había mencionado en otras entradas de este blog, pero como ya eran las once no pudimos ver ninguna, sin embargo, pudimos encontrar los restos de un ala de calandria. Como hacía viento y todavía se podía pasear un poco fuimos a un pinar que hay frente a la aldea. Primero nos asomamos a una balsa para las perdices, donde pudimos encontrar un efímera, larvas de varios insectos y renacuajos de sapo corredor. Tras pasar un rato observando a los renacuajos no dirigimos hacia la aldea entre los pinos, durante el recorrido pudimos ver y oír varias tórtolas europeas y palomas torcaces. Llegando a la aldea también pudimos escuchar un pito real, que últimamente no había escuchado por esa zona.

Después de comer Diana y yo fuimos a dar una vuelta por los alrededores de la aldea. Pudimos ver un alcaudón común y un juvenil recién salido del nido de collalba rubia, entre otras aves. Entonces recordé que hay un "ladrón", que es similar a un pozo con aproximadamente un metro de profundidad, donde habitualmente se cuelan algunos reptiles y anfibios y luego no pueden salir, por lo que nos acercamos para fotografiar y luego liberar a los animales que hubieran caído en él. Al llegar vimos que habían dos culebras viperinas y un lagarto ocelado, mientras hacía algunas fotos unos agentes del SEPRONA nos vieron y supusieron lo que había ocurrido, así que vinieron y sacaron a una culebra viperina, pero la otra culebra y el lagarto se metieron en el agua, por lo que rompieron una puerta que puso mi abuelo hace años para que no se colase nadie y la pusieron en forma de rampa para que los reptiles que estaban en el agua y los que pudieran caer en el futuro pudieran salir.

Pasado un rato se fueron David, Carolina y Diana y yo fui a dar otro paseo. Tuve mucha suerte porque vi a un aguilucho cenizo que pasó a poca distancia de mí. Pude hacerle varias fotos, pero ninguna salió tan bien como yo me esperaba. También vi varias tórtolas europeas que bebían agua en los lavajos de la aldea y algunas libélulas que ponían los huevos en ellos.

Fue un día fantástico que me encantaría repetir.
















Dos días en la naturaleza


El fin de semana pasado estuve otra vez en mi aldea para pasar una noche. Esta vez pasé por los Anguijes antes de llegar a la Cañada Molina, allí pude ver en el trasvase Tajo-Segura una hembra de azulón con 16 pollos. Paramos un rato para observarlos y fotografiarlos y reanudamos nuestro camino.



Al llegar a la aldea di un paseo por los alrededores en el que, además de fotografiar a algunos insectos y plantas pude ver a un juvenil de cogujada, a un alcaudón real y a un bando de estorninos que me pasó por encima. Después me senté junto a uno de los lavajos, como siempre las culebras viperinas no fallaron y al poco rato pude ver varias, también tuve la oportunidad de hacer una fotografía que hacía tiempo que quería hacer, una pareja de libélulas apareándose.



Por la tarde fui a buscar a los mochuelos, y pude ver a uno en su posadero habitual, aunque no lo pude fotografiar debidamente porque un gorrión fue a molestarlo y se fue a los pocos minutos. Al ver que el mochuelo no volvía di un corto paseo para hacer macro. Esa noche, al poco de ponerse el Sol escuché un sonido extraño que nunca antes había oído, era similar al reclamo de un pito real, pero más pausado y ligeramente más agudo, fui en la dirección del sonido y vi a un mochuelo posado en un tejado, estuvo un rato cantando y le pude hacer algunas fotos, pero estaba de espaldas a mi, por lo que fui a la otra parte de la aldea para verlo de frente. Cuando me vio por el otro lado salió volando, pero se posó cerca y me dejó acercarme muchísimo, hice algunas fotos y cuando empezó a inquietarse lo dejé tranquilo, además, no podía acostarme demasiado tarde, al día siguiente debía madrugar para dar un paseo antes del amanecer.



Me levanté temprano y fui por el mismo camino que la semana anterior. De nuevo vi las gangas, esta vez también me dejaron acercarme bastante. Tras pensarlo he llegado a la conclusión de que es un dormidero, ya que he ido otros días en algunas horas más tarde y no las he visto. Durante el camino también pude ver a una perdiz con sus crías, que ya eran tan grandes como su madre y estaban a punto de cambiar el plumón. También pude ver algunos conejos que se metían en sus madrigueras a mi paso. Al llegar a la aldea la naturaleza me tenía preparada una sorpresa, un ícaro, que es una de mis mariposas preferidas y que solo he visto allí en dos o tres ocasiones. En casa de mis abuelos, en el patio, me llevé otra sorpresa, una gata estaba amamantando a sus crías. 


A continuación os dejos algunas de las fotos que hice.