domingo, 3 de enero de 2016

Un buen comienzo para el 2016

Ayer, para empezar el año, fui a pasar la mañana a mi aldea. Por la carretera vi dos ratoneros, ambos posados en árboles muy cercanos a la carretera, por lo que los vi con mucha claridad. Cuando llegué, el día no tenía buena pinta, estaba lloviendo y había mucha niebla. Pero una hora después el cielo se despejó y pude salir a pajarear.

Fue inmejorable, en seguida vi una abubilla (que se supone que es estival pero cada vez hay más residentes), miré hacia arriba y vi un águila, que aunque estaba un poco lejos, por el tamaño y la forma de volar solo podía ser real o imperial, aunque me decanto por un juvenil de imperial, ya que se ve, no se si porque sea de ese color realmente o por algún efecto de luz, de un marrón anaranjado típico de estos ejemplares.

Cuando se alejó vi una corneja negra, que allí solo se ven 4 o 5 veces al año. Por encima de ella pasó volando otra rapaz, en este caso puedo afirmar con seguridad que era un ratonero, estaba bastante lejos, pero con la ayuda de mis prismáticos pude verlo perfectamente. Pocos minutos después escuché una chova, que atacó al ratonero y, cuando consiguió que este se fuera, se posó en el mismo lugar donde estaba, acto seguido apareció otra chova que revoloteó por encima de la anterior y se paró a su lado, seguramente se trataba de la pareja que este verano ha criado cerca de esa zona. Me estaba alejando cuando las volví a escuchar, volví la cabeza y vi que se habían posado en la casa hundida donde habían criado el año anterior. Tras echarles algunas fotos, me fui y las dejé tranquilas.

Pero lo mejor estaba por llegar, cuando volvía hacia Albacete vi un águila real. Le estaba diciendo a mi madre que parara el coche cuando vi que bajaba las patas, saqué rápidamente la cámara, pero no me dio tiempo de captar el momento. No pudo atrapar a su presa, así que se posó sobre un matorral. Pocos segundos después otro águila apareció sobrevolando el cerro y se posó junto a la anterior. Descansaron durante algo menos de un minuto y de nuevo echaron a volar. Estuvieron planeando durante largo rato, de vez en cuando las perdía de vista, pero pronto las volvía a encontrar.

Son impresionantes, al verlas así volví a recordar por que fue esta ave la que me terminó de convencer para hacerme ornitóloga, cuando ves una de estas aves tan de cerca no eres capaz de olvidarlo, es una sensación inigualable y que hace que cada vez que la recuerdes quieras saber más sobre ellas. Además fue una de estas dos águilas la que me inició en este mundo que es el de las aves, cuando pasó sobre el coche, bastante cerca de donde ayer las vi, a apenas 2 metros de altura y fue bajando hasta cazar un conejo a poco más de 7 metros de la carretera. Viendo las fotos me he dado cuenta de que la otra no era la pareja de la que acabo de mencionar, sino que se trataba de un subadulto, lo que me incita a pensar que la otra probablemente haya muerto. También me llamó mucho la atención verlas porque unas horas antes había comentado con mi madre que era raro no haberlas visto desde noviembre.

Aunque yo pensaba que ese día no podía ser mejor, nada es imposible tratándose de naturaleza y, llegando a la base aérea vi otra rapaz, esta más pequeña. Al principio pensé que era un cernícalo, ya que esa zona forma parte del territorio de una pareja de esta especie y no es raro observarlos por allí, pero conforme el coche se iba acercando a donde esta rapaz estaba revoloteando pude ver que no se trataba de un cernícalo, sino de un esmerejón, el segundo que había visto este invierno, y el primero que veía en esa zona.

En conclusión, he empezado el año dejando el listón muy alto y me va a costar tener una jornada más productiva que esta, aunque nunca se sabe. ¿Qué sorpresas me deparará la naturaleza en 2016?












Aprovechando las vacaciones

Como no puedo aguantar mucho tiempo metida en mi casa, el 23, cuando me llamó Ángel para ver unas cotorras que hay cerca de mi casa no me lo pensé dos veces. Hay un nido en el antiguo Gines de los Ríos y no pasó mucho tiempo hasta que apareció una, cogiendo una rama, aparentemente para el nido. Un rato después pasó otra, pero no pudimos verla tan bien como a la anterior porque enseguida se metió en el nido.

Cuando nos cansamos de observarlas fuimos a ver otro nido que Ángel conocía, cerca de la Fiesta del Árbol, pero allí no hubo tanta suerte. Aunque no vimos las cotorras, pudimos observar y/o escuchar mitos, carboneros, verdecillos y algunas otras aves.

Por la tarde fui a anillar con Cañi, Miguel y Ángel a la Laguna del Canal. Cañi había pensado probar en el canal, pero era demasiado profundo, así que fuimos a la laguna, como otras veces. Había perdido bastante agua, así que no cayeron casi aves. Pero se compensó con la observación de un halcón peregrino con una presa, la visita de varios aguiluchos, que estuvieron sobrevolando la laguna, y un bando de estorninos que, como casi todas las noches, se posaban en unos cables cercanos.

Os dejo algunas fotos de ese día.







Odisea pajarera

El 20 de diciembre participé por primera vez en el SACIN, un censo de invernantes que organiza SEO/BirdLife, aunque más que de invernantes parecía que era de estivales, porque la temperatura no era la de un invierno normal.

Salí a las 11 (primer error), llevando puestos unos pantalones y una sudadera, ambos de pleno invierno (segundo error) y sin conocer algunos de los caminos (tercer error). Hay que hacer ocho recorridos de 15 min, comenzando a cualquier hora, excepto la de después del amanecer y la de antes del atardecer, contabilizando las aves detectadas, indicando si el ave en cuestión está dentro o fuera de banda (25 m).

El primer tramo fue bastante bien, había pasado varias veces por ese camino y pude ver bastantes aves, excepto que no conté con que el ganado estaría en medio del camino y que el pastor iba en furgoneta, por lo que probablemente podría haber observado bastantes más aves y de más especies (yo esperaba haber visto gangas, pero el ruido de la furgoneta las había espantado) si hubiera elegido otra hora.

El segundo tramo fue el mejor de todos. Era por una carretera muy poco transitada, que ya conocía anteriormente y observé más o menos las aves que me esperaba. A mitad del recorrido vi que un rato antes me habían avisado de que habían observado un águila imperial en un lugar cerca de donde yo estaba en ese momento, así que cogí los prismaticos y en seguida la vi, por lo que la incluí en el censo, aunque estuviera a casi un km de distancia.

El tercer tramo fue por un camino que no conocía, aunque no tuve ningún problema en especial. Fue bastante bien y me llamó mucho la atención que, en un solo bancal de olivos vi más perdices que en el resto del censo.

El cuarto no fue mal del todo, excepto que era cuesta arriba y ya empezaba a hacer calor. Este camino tampoco lo conocía, pero como llevaba gps, no llegué a perderme, aunque estuve a punto. Lo que me sorprendió gratamente fue el efecto que se producía al unirse dos hábitats (matorral bajo y secano) y observé algunas especies que no esperaba.

El quinto...fue un desastre. Tampoco había estado nunca en ese camino, había calculado mal el tiempo y había tardado menos de lo que había pensado, así que tuve que alargarlo. Eran más de las 12 del mediodía y hacía un calor impresionante, y para rematar, seguía cuesta arriba. Acabé con la sudadera remangada y el pelo recogido en un moño. Pero como todo tiene un lado bueno, el de este tramo era que había muchos bebedero para las perdices y observé gran cantidad de aves.

El sexto fue mejor que los anteriores, excepto porque casi no observé aves. Era  por un pinar de repoblación que ya conocía anteriormente (es de mi abuelo) donde he observado en varias ocasiones pito real, pero ni rastro. Solo algunos fringílidos, cogujadas y dos o tres bisbitas.

El séptimo lo comencé al final del pinar, donde hay algunas piedras y pude ver un colirrojo tizón, que todavía no lo había censado. A mitad del recorrido me di cuenta de que mis padres me estaban esperando donde comenzaba el tramo siguiente, así que tuve que llamarles para decirles que se fuera, aunque el daño ya estaba hecho, ya que después me dieron que habían visto una ganga (aunque les estuve preguntando y creo que más que de una ganga se trataba de una perdiz).

El octavo y último fue bastante bien, aunque esperaba bastante más. Terminaba en un lugar que suelo frecuentar donde he hecho varias observaciones muy interesantes los últimos meses y lo más extraño que vi fue una tarabilla (que no es muy común en la zona y solo la había podido ver 5 o 6 veces anteriormente).

Espero que la próxima vez se de algo mejor, teniendo en cuenta, y mejorando, los errores que cometí.






sábado, 2 de enero de 2016

Censando grullas

El 19 de diciembre fue el censo de grullas, en el que participamos Julia, Siro, Marian, Manolo y yo. Fue una de las últimas salidas de 2015 y una gran despedida de este año. Tuvimos bastante suerte y contamos 15 ejemplares, pero además pudimos observar muchas otras especies.

Entre las más destacadas están un bando de chorlitos dorados, otro de carambolos, unas 20 avutardas y , por encima de todas las demás está una focha moruna, que vino a pasar las navidades a Hoya del Pozo y nos deleitó con su belleza y su enorme collar blanco con la inscripción 2NN. Además, vimos una garza real, cientos de tarabillas y bisbitas alpinos y pratenses, colirrojos tizones, azulones, cucharas, rabudos, gallinetas, alguna agachadiza, un andarríos chico y alguna otra que podréis ver en el anuario online de Albacete.

Os dejo algunas de las mejores fotos que pude hacer.